Convivencia y Relaciones

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Uno de los temas que surge constantemente en los encuentros con los seres es las dificultades en la convivencia diaria y la manera en que dichas dificultades afectan las relaciones.

No hay un manual de convivencia que sea efectivo para todos… pero si hay algunos puntos de reflexión que nos pudieran ayudar a mejorar la convivencia…

  • Encontrar los puntos comunes
  • Recordar la razón por la cual están juntos o conviven – qué es lo realmente importante?
  • Recordar quién soy y quién es el otro en la relación
  • Re-evaluar las reglas de convivencia que se han establecido
  • La aceptación de las diferencias individuales
  • Reconocer los propios límites
  • Recordar que “estamos en el mismo bote”
  • Revisar nuestra posición al interior de la convivencia
  • Revisar cuáles de las propias actitudes y comportamientos contribuyen a dichas dificultades

Plan de acción

  • No ser un espectador – evitar la auto exclusión: apatía, indiferencia, señalamientos, evasión, ostracismo, distanciamiento
  • Desarrollar una actitud de inclusión
  • Parar las actitudes de señalamiento y juicio
  • Abrirnos a la empatía – habilidad para ponernos en el lugar del otro
  • Escuchar con el corazón al otro

 

¿Qué es la vida?… ¿Qué es la muerte?…

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¿Qué es la vida?... ¿Qué es la muerte?...


Durante el acompañamiento a algunos seres en los procesos de enfermedad y muerte han surgido una serie de preguntas que invitan a la reflexión… Hoy quiero compartirles algunos de estos cuestionamientos como una invitación a que reflexionemos sobre nuestras ideas, temores, tabues y sentimientos acerca de la vida y la muerte. No intento dar respuestas… pues considero que cada uno ha de hallar sus propias respuestas.

¿Es importante o necesario el sufrimiento para crecer y hacernos conscientes?

¿Es la enfermedad inherente al ser humano?

¿Es la enfermedad y el dolor un castigo?

¿Qué es lo que necesitamos aprender de la enfermedad para vivir o morir mejor?

¿Realmente no es posible vivir sanamente… y morir en plenitud y salud?

¿Llegaremos al punto de evolución en que podremos vivir y morir en armonía, conscientes del papel de nuestros cuerpos en el proceso en este plano de la vida… en que podamos llegar e irnos a voluntad y sin sufrimiento?

¿Podremos alcanzar el estado de conciencia en que vivir sea una expresión de la plena libertad del alma y una materialización del amor y la ofrenda?

¿Es el dolor físico una realidaad o una expresión del miedo de nuestro ego y nuestros sentidos?

¿Puede haber paz y alegría en la enfermedad?

¿Puede un ser a través de los procesos de toma de conciencia y transformación revertir la enfermedad y la degeneración de la materia?

¿Puede un ser sanarse a sí mismo más allá de toda posibilidad? puede ser posible?… Puede el amor transformar y revertir dichos procesos? … Y… ¿cuál sería el propósito de revertirlo? …¿cuál sería el sentido de morir en salud y no por accidente, enfermedad o locura?

Pasado el primer impacto emocional ante la inminencia de la muerte, surgen otra serie de preguntas:

¿Qué es la muerte? ¿qué hay más allá?

¿Qué pasa durante la muerte?

¿A dónde se va el ser/alma?

¿Realmente hay acompañamiento o se está solo?

¿Cómo no tener miedo?

¿Qué hace falta vivir o aprender que se hace difícil soltarse del cuerpo? ¿qué aún está pendiente? ¿cuál es el miedo?

¿Por qué si fue un ser tan bueno agoniza con tanto sufrimiento? ¿por qué Dios permite que sufra tanto?

¿Puede la oración ayudarle a morir mejor?

¿Qué puedo hacer para facilitarle el bien morir al ser que amo?

¿Por qué se resiste a morir?

¿Hay paz despues de la muerte?

Me doy cuenta que en el fondo hay temor al dolor, al sufrimiento… que seguimos aferrados a la idea o más bien a la ilusión de que podemos vivir eternamente y que la muerte no nos toca…

También me doy cuenta que me resisto a pensar que la muerte ha de ser algo trágico y doloroso… si bien he experimentado la “pérdida” de seres amados en formas abruptas y desgarradoras, me resisto a pensar que siempre ha de ser así.

Quisiera creer que la vida en sí misma es un milagro y podemos hacer milagros todos los días, a cada instante, en cada ser, en cada elección, en cada latir del corazón. Al vivir conscientemente cada instante podemos valorar el milagro de la existencia y de cada uno de los seres con quienes compartimos esta existencia. El milagro de la vida expresado en la gota de rocío al amanecer, en el brote de la hierba tras la lluvia, el dormir plácido del niño, en la mirada transparente del ser que tengo frente a mí, la sonrisa y las lágrimas… en la mano que se extiende… en los alimentos que tenemos en la mesa… en el lecho que recibe nuestro cuerpo para descansar… en el viento que refresca nuestro rostro… en los lagartijos que corren a esconderse cuando caminamos a su lado… en las flores que llenan de color nuestros días… en los ronroneos amorosos de mis gatos… en el latir bullicioso de Río cuando llego a casa… en el infinto cielo que nos recuerda el misterio insondable del universo y de la vida….